
Mediante un grupo de estudio de su creación al que llamaban “Quasselstriper”, Kurt Lewin desarrollo nuevas teorías dentro de la escuela Gestaltica. Se interesó más en el área de la motivación que en el de la percepción.
El grupo de estudio que el coordinaba estaba fuera de la organización académica formal y se llevaba a cabo fuera de la universidad, generalmente en un bar. De estas charlas que carecían de todo lineamiento, surgieron cuantiosos aportes a la teoría del campo. Por ejemplo una de sus teorías surgió cuando le solicitaban la cuenta al mozo del bar.
Detrás de la motivación del ser humano operan sistemas de tensión, organizados según las actividades dirigidas a una meta. Para poder explicar lo que motiva la conducta de los individuos Lewin representa un campo de fuerzas (campo es una totalidad de hechos que coexisten y que se perciben como mutuamente dependientes), es el lugar donde convergen todas las fuerzas que existen para el individuo en un momento dado, las mismas incluyen a la persona misma y su ambiente que actúan uno sobre el otro. Dentro de este campo se representan los objetivos del individuo como METAS. La tendencia de la persona a cambiar su localización en el espacio vital, es decir a moverse de una región a otra para alcanzar sus metas dentro del campo se denominóLOCOMOCIÓN. La disposición para la acción del individuo se denominó VALENCIA, esta puede ser positiva o negativa según la tendencia a la atracción o al rechazo que puede tener un individuo frente a determinado hecho.
Un sistema de tensión significa que cualquier campo en el que la conducta de dirige hacia alguna meta, cualquiera sea la fuente de tensión, el individuo se pone en movimiento. Cuando un individuo alcanza la región meta se puede satisfacer la necesidad iniciadora del movimiento, en cuyo caso el sistema de tensión se relaja. Si la satisfacción no se consigue, puede reestructurarse el campo y determinar una nueva meta, en este caso tenemos una sustitución. Cuando se interrumpe una actividad y se prosigue con otra, parte de la tensión asociada con la primera actividad se transfiere a la segunda, la segunda actividad tiene valor sustitutivo. La magnitud de dicho valor sustitutivo puede verse de la siguiente manera, si al completarse la actividad sustitutiva hay una gran tendencia a reanudar la actividad original el valor sustitutivo es pequeño. Cuanto más semejantes y cercanas en el tiempo son dos actividades o cuanto más atractiva sea la nueva actividad, mayor valor sustitutivo tendrá esta.
Lewin señalo tres tipos principales de campos conflictivos:
- Elegir entre dos tipos de metas positivas: el problema reside entre elegir entre dos bienes.
- Elegir entre dos tipos de metas negativas: Si no se puede reestructura el campo o abandonarlo, se tiene que elegir entre dos males.
- Elegir entre una meta positiva con algo de negativo frente a otra de la misma calidad: Se elija cual se elija, la persona tiene que someterse a efectos indeseados o pasar por estos para alcanzar los objetivos.
Cuando la conducta se dirige a la consecución de una meta, la atención se agudiza. Una vez que se alcanza la meta, la atención se relaja. Esta implicación del análisis de los sistemas de tensión, llevó a predecir que las tareas inacabadas se recordaran con mayor precisión y exactitud que las tareas acabadas. Una excepción a esto se da cuando el no acabar la tarea se puede interpretar como un fracaso personal, entonces se añade una fuerza adicional que actúa contra el recuerdo de las tareas incompletas.
Las personas a las que aspira la persona pueden tener diferentes grados de dificultad. Esta idea es el núcleo del concepto del nivel de aspiración. Si la atención se dirige hacia metas más difíciles, mayor es el nivel de aspiración.
Al estudiar la influencia del grupo en la conducta, Lewin juzgó que era importante distinguir entre las fuerzas “propias” y las fuerzas “inducidas” dirigidas al cambio en el espacio vital. Las fuerzas “propias” son aquellas que surgen de las necesidades de la persona, mientras que las fuerzas “inducidas” nacen en el entorno ambiental. Lewin insistía en que la influencia más eficaz para el cambio social era la que involucraba a las fuerzas “propias” de los individuos, así como las inducciones que se encuentran en los distintos campos de fuerza que afectan desde fuera.
Un grupo no es necesariamente exterior al individuo. El comportamiento de un grupo al igual que el comportamiento de un individuo, está basado en un conjunto de hechos independientes. Un grupo no es una colección de individuos, sino un conjunto de relaciones entre individuos. Es la interdependencia encontrada en estas relaciones la que constituye al grupo y no las características de los miembros individuales.
Un grupo establecido suele incluir fuertes vínculos con los motivos de los miembros individuales de tal modo que no existe una separación clara entre las metas del grupo y los propósitos de sus integrantes.
Lewin habló del cambio social planificado como un proceso en tres fases. La primera era la “descongelación” o reducción de la relevancia de los estándares anteriores del grupo. A continuación venía la introducción de nuevos estándares. Finalmente estaba el proceso de “recongelación”, para establecer con firmeza los nuevos estándares.
Los individuos están mejor dispuestos a considerar nuevos estándares cuando su grupo reduce explícitamente la relevancia de los anteriores estándares. Los nuevos estándares se aceptarán con mayor probabilidad si se toman como decisiones del grupo no impuestas desde fuera, y se asimilarán de modo más natural si el grupo está implicado en el seguimiento.
Lewin habló también del espacio vital del grupo, aplicando así al grupo el mismo tipo de análisis de la teoría del campo que aplicaba a los individuos. El estudio más famoso de grupos inspirado por Lewin fue la investigación sobre climas sociales de grupo llevada a cabo en 1938 y 1939.
Los estudios de Iowa sobre liderazgo de grupos y climas sociales reflejan la convicción de Lewin de que los procedimientos de la psicología experimental se pueden aplicar sistemáticamente en los análisis de grupo.
Lewin integró en la práctica del grupo el feedback del observador y el autoanálisis de la conducta; y convirtió a los “grupos-T” (grupos dirigidos por un “animador” relativamente no directivo pero muy sensible a la observación) en parte significativa del movimiento para el entrenamiento de la sensibilidad en las décadas de los 60 y de los 70.
La teoría de campo parece olvidarse del tiempo. Sólo existe un presente eterno, que nunca es un producto acabado, sino que siempre parece estar a la búsqueda de nuevas posibilidades. Uno de los rasgos más notables de la teoría del campo es su carácter ahistórico. Se considera que la persona está dispuesta constantemente para la acción. El pasado es relevante sólo en cuanto es parte del campo de fuerzas presente. El futuro cobra importancia sólo en cuanto que organiza las metas que se persiguen en el presente. Con este marco temporal limitado es casi imposible deducir directamente ninguna predicción. En realidad nunca sabemos todo lo que sucede en el campo psicológico ni qué fuerzas pueden cambiar de un momento a otro. Y puesto que el marco de referencia se centra en un momento dado en el tiempo, no poseemos una buena base para analizar la relación entre las condiciones antecedentes y los sucesos subsiguientes.
El presente en la teoría lewiniana, aunque algo desgajado de los determinantes del pasado, se orienta sistemáticamente hacia el futuro. El espacio vital parece estar organizado alrededor de lo que puede llegar a ser, de lo que el individuo (o el grupo) está intentando lograr. Esto da un carácter propositivo a la teoría del campo, aunque los propósitos no sean nunca rígidos ni fijos. A su vez están influenciados por el flujo de los acontecimientos en el presente y por las percepciones cambiantes de lo que puede ser.
Por un lado, Lewin inspiró procedimientos científicos rigurosos. Fue un líder en el desarrollo de técnicas experimentales en la psicología social. Al mismo tiempo, existe cierta subjetividad en la teoría del campo. Nunca hay certeza sobre lo que con exactitud es parte del campo o lo que no lo es, ni tampoco está claro cómo se pueden medir los principales componentes de un campo. Por defecto, la teoría del campo de Lewin desemboca en la fenomenología. Puesto que no hay un criterio claro para identificar lo que es importante en el conjunto de hechos interdependientes de la situación total para un individuo, tendemos a aceptar aquello que el individuo considera importante.
La tarea primordial del psicólogo, lo que Lewin definió específicamente como “objetividad” psicológica, era representar el campo “correctamente como existe para el individuo en cuestión, en cierto momento”. Y esto implicaba analizar la conducta desde la perspectiva de la persona involucrada.